Los casi nueve millones de usuarios que hacen uso de los más de 282 km construidos de ferrocarril metropolitano en Seúl están muy bien protegidos. Buen ejemplo de ello son estas vitrinas que aparecen repartidas por los andenes de las estaciones, en las que se pueden ver todo tipo de artilugios para proteger al ciudadano ante un hipotético ataque terrorista, como, por ejemplo: máscaras de gas, extintores, un kit anti terrorismo, etc.

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